El 17 de enero de 2026 se alcanzó un logro muy esperado para la protección del océano: el Acuerdo sobre la Conservación y el Uso Sostenible de la Diversidad Biológica Marina en Áreas Fuera de la Jurisdicción Nacional (Acuerdo BBNJ), conocido comúnmente como el Tratado de Alta Mar de la ONU, entró oficialmente en vigor.
Este tratado histórico establece, por primera vez, un marco global integral para proteger la biodiversidad en áreas fuera de la jurisdicción nacional “ Las llamadas aguas internacionales o alta mar”. Estas zonas no están bajo el control de ningún país y cubren casi dos tercios del océano, lo que representa cerca de la mitad de la superficie del planeta. A pesar de su enorme extensión y su importancia ecológica, la alta mar ha carecido durante mucho tiempo de una gobernanza efectiva, dejando a los ecosistemas marinos vulnerables a la sobrepesca, la contaminación y los impactos cada vez más acelerados del cambio climático.

El Tratado de Alta Mar busca cerrar este vacío al permitir la creación de áreas marinas protegidas en aguas internacionales, fortalecer los requisitos de evaluación de impacto ambiental, promover una distribución justa y equitativa de los beneficios derivados de los recursos genéticos marinos, y apoyar el fortalecimiento de capacidades y la transferencia de tecnología hacia los países en desarrollo. En conjunto, estas medidas representan un paso clave para proteger la salud del océano y avanzar en compromisos globales como los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, en especial el ODS 14: Vida submarina.
Como parte del trabajo educativo y de incidencia de Peace Boat en favor de los ODS, la protección del océano es una prioridad central. Al navegar por aguas internacionales, tuvimos la oportunidad única de conmemorar la entrada en vigor del tratado desde los mismos mares que busca proteger, un momento tan simbólico como profundamente significativo.
Para conmemorar este momento histórico, los pasajeros se reunieron a bordo vestidos de azul, como reflejo de un compromiso compartido con el océano. La celebración incluyó una charla y un espacio de diálogo inspiradores, a cargo de Stefanie Torres, bióloga marina y educadora oceánica, presidenta de SOA Perú y becaria de Youth for the SDGs (Viaje Patagonia 2024).
Stefanie está dedicada a fortalecer a jóvenes líderes y comunidades costeras para la protección del océano, con un enfoque especial en las áreas marinas protegidas, la acción climática y la pesca en pequeña escala. Ha representado las voces de las juventudes en importantes espacios globales de toma de decisiones, como la Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos, la CMNUCC (COP27 y COP28), la Conferencia de Biodiversidad de la ONU 2024 (CBD COP16) y la Asamblea de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos, donde ha contribuido a posicionamientos juveniles y negociaciones sobre temas clave de la gobernanza oceánica.

En Perú, su labor de incidencia ha logrado resultados concretos, como la creación de la Reserva Mar Tropical de Grau y un llamado nacional a establecer una moratoria sobre la minería en aguas profundas. Además, ha co-creado programas de voluntariado juvenil e iniciativas innovadoras de educación marina que conectan la ciencia, las políticas públicas y el conocimiento local. A través de la alfabetización oceánica, la narrativa y la participación creativa, Stefanie trabaja para inspirar y preparar a la próxima generación de guardianes del océano.
El evento concluyó con una acción fotográfica conmemorativa en la cubierta superior, que capturó un momento compartido de esperanza, responsabilidad y compromiso colectivo.
Ser testigos de la entrada en vigor del Tratado de Alta Mar mientras navegábamos por la propia alta mar fue un poderoso recordatorio de que la protección del océano requiere cooperación global. Este acuerdo histórico no es un punto final, sino un comienzo: un llamado a gobiernos, sociedad civil y personas de todo el mundo a transformar el compromiso en acción, por el océano y por las futuras generaciones.